La voluntad de otro

Fotografia de Ian Macharia


no entendimos el gesto.
había que comer de la palma
de su mano.

cuidando siempre 
primero
de utilizar labios y lengua
evitando así
el arañazo de los dientes.

pero la mansedumbre de los asnos
es terca, como tercos son los asnos;
y de ahí que el animal
aprenda
a base de palos.

el abuelo tenía un burro
con las orejas de trapo,

el extremo de una hebilla,

un cuchillo de corcha,

una sordera tremenda, una cruz de medalla,

una guerra en áfrica
y un sombrero de paja

y también
la mala costumbre
de enseñar
a sus nietos
que la obediencia
era
cumplir los deseos de amo.

le perdimos el respeto 
una vez                   frente al escaparate
de la tienda de dulces

y estuvimos salivando
una infancia entera.
Gsús Bonilla



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