quinta-feira, 19 de setembro de 2013

Me perderé despacio

Fotografia de Jeanloup Sieff


Me perderé despacio
en tus rincones, en el preciso
hoyuelo de tu risa,
en las comisuras de tus ojos
—perdón, quise decir tu boca.
A veces me confundo:
es tan compleja y rica
toda tu anatomía.
Olvidarme del tedio,
del mundo ardido
que dicen que rompimos,
pero que destrozaron otros.
Dejar plantado mi trabajo,
escupir a mi jefe lo que pienso
de los Servicios Sociales,
desconducir mi coche
cincuenta y dos kilómetros
hasta la calle donde te tiene esclava
una oficina, gritarle basta
a los teléfonos, romper la cremallera
de los meses iguales,
setenta y tres centímetros
de espalda y de deseo: saberte viva
al fin, libre como internet,
como los yayoflautas
o las plantas que crecen
salvajes en las tejas.
Fundar mi patria, la tuya,
nuestra tierra
en dos metros de cama.
Acariciar palabras boca a boca.
Hasta que nada duela tanto.
Hasta que tanto duela nada.
Hasta que el mundo finja
que nos quiere y se digne
— por fin — a ser feliz.
Pedro Andreu

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