segunda-feira, 18 de janeiro de 2016

Bicicleta robada secuestrada

Fotografia de Robert Doisneau



Quizás la revolución está en sus cuerpos y yo no la vea

Esta es la historia de una bicicleta robada
Sólo sé que cerca del canal está el dueño
o la dueña
Cerca del canal,
cerca de un canal
Pero he olvidado el nombre de las calles

Una madrugada salimos de beber de un bar revolucionario
y mi bicicleta estaba atada accidentalmente a otra,
una cadena se enredaba por entre los cables del freno y
la mantenía
sujeta a un poste
Todos se iban
en taxis,
en colectivos,
en autos que estaban llenos
y a mi bicicleta, yo no la podía sacar
tuve que dejarla ahí

Si alguien la encuentra
rompe el candado
y se la lleva
pero de todas formas era robada,
comprada a muy bajo precio
en el mercado de pulgas
o en un patio de atrás sospechoso
a una mujer inmigrante
a quien que no se le entendia muy bien lo que decía,
pero de todos modos decía:
“esta ser bicicleta mia vieja”
“esta no ser robô”

Son las tres de la tarde de un día de verano con viento
Los árboles que hasta ahora había visto secos
se mueven demasiado cargados
de hojas rebosantes de vida
En lugar de nieve, hebras de pólen alargadas que vuelan
como insectos
Alguien ató su bicicleta accidentalmente a la mia
no sé si es un accidente o es un robô
no sé si es un robo o es la verdadera dueña
que sé que existe porque un día se me acerco en un parque

Yo no soy la verdadera dueña, y ola compré
por ese precio tan bajo
en ese patio
de atrás
o mercado de pulgas
a una mujer con acento extranjero
de pelo largo y jeans gastados
que decía
“no peligro, esta ser bicicleta mía pasado”

Luego de conocer la felicidade de la bicicleta
estar sin ella es como vivir sin alas

Pasaban los días y la bicicleta seguía ahí en el Puente
el dueño no la venía a desatar, era verano, volava el polen
manchado de sol
yo pedía bebidas que me hacían mal
como espresso
café
negro
sin leche
miraba la bicicleta desde el otro lado del Puente, y lloraba

La bicicleta rosada atada
a través del cable del freno
por error
a la bicicleta celeste, oxidada, de un desconocido

El secuestro de la bicicleta robada sucede
durante la única semana de sol del año

Las grandes cosas
las cosas raras
sucedem en momentos de decisión o de locura
por ejemplo:
dejar su país,
cortar el cable del freno
con una pinza para liberar a la bicicleta,
disfrutar,
gozar
con el crimen,
romperle la rueda a la otra bicicleta o
tirarle ácido al asiento
Algo así.

La bicicleta era mi única fuente de diversion
Ahora que está llegando el verano
y hay pocas horas de verdadera noche
la bicicleta era mi mejor,
mi única amiga
Es tonto decirlo
es hasta tan simple
pero con la bicicleta paseando por la ciudad
me sentía libre
la ciudad era como un paisaje
que yo podía ver gratis
pasando a toda velocidad
por la ventana de un tren inter-city
sólo que la ventana no tenía marcos
era una ventana sin límite
y rosada
una ventana con forma de bicicleta rosada
robada
comprada a una chica
que decía “no ser peligro, no robado, mía antes bicicleta”

Yo sabía que era robada
igual la compré
Un día en un parque se acercó
la verdadera dueña
una mujer de unos treinta años
y dijo que esa sería su bicicleta
pero yo la defendí con uñas y dientes
inventé una historia extrañísima
complicada
con muchas etapas
de cómo esa bicicleta había
venido de Paris en barco
en correo, desarmada
en una caja de carton
enviada como obsequio por un ex-amante

¿Si me quitan la bicicleta
qué más me queda acá?
Sí,
están los Cafés Revolucionarios
donde se discute el futuro del mundo
Pero nada,
nada
puede compararse
con ella.

Cecilia Pavón


Sem comentários:

Enviar um comentário