sexta-feira, 20 de fevereiro de 2015

Tratado de la luz

Fotografia de Joan Colom



Hay días en que tus ojos están perdidos para la vida,
para cualquier visión que encierre una esperanza.
Sales a la ventana y miras sin ver el infinito
ocaso que preanuncia una mañana.
Es de mañana y ya ves el ocaso, tus ojos están perdidos,
es mejor que los cierres.
Que los cierres o encuentres una razón poderosa
para recoger la luz que traspasa los párpados.
Tenés escondidas pasiones en las pupilas
que antes se abrían descuidando el ocaso.
Todas son noches: las mañanas son noches y las tardes.
Pero la luz no ha encenderse jamás, sólo hay controles
para la oscuridad.
Pero la luz no ha de apagarse jamás, porque la llevás
sin tregua en el fondo de los ojos.
Cristian Aliaga






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