segunda-feira, 20 de outubro de 2014

Tántalo

Suplício de Tântalo, de Gioacchino Assereto


Los dioses determinan su venganza
Con impulso cruel y insensitivo
Haciendo al hombre un mísero cautivo
Sin fe, sin liberdad, sin esperanza.

Tántalo sin cesar la mano avanza
Ya con fera ansiedad, o ardor furtivo;
La sed e el hambre lê consumem vivo,
Pero ni la água ni la fruta alcanza.

El hombre lanza su deseo al viento;
La mujer le recoge e le rechaza.
Se ofrece e se retira en un momento,

Ya la vez se desnuda y se disfraza.
Y el hombre queda solo en su tormento,
Con nada entre los brazos cuando abraza.
Francisco Hidalgo



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