quarta-feira, 25 de setembro de 2013

Testamento

Fotografia de Leonard Freed


A mi madre, las llaves del Universo.
A mis perras, la magia de la felicidad.
A los militares, un guiso de tornillos.
A Pinochet, un féretro de cartón.
A Cátulo Castillo, un refugio infinito para canes.
A Videla, un destino sin ventanas.
A Frida Kahlo, colores de arco iris.
A Cris, la alegría y toda la música jazz.
Al gato Iván, el misterio de las noches.
A Pilar, mi emoción frente a Sevilla.
A la policía, un libro de modales y sensibilidad.
A los crueles con los animales, mis deseos de muerte.
A Jetzabel, reina judía, un indulto irrevocable.
A Grace, la sonrisa de la Gioconda.
A los toreros, flechas filosas para su corazón.
A Saramago, un aplauso interminable.
A Antonia, la filosofía Zen.
A los colonizadores, un puñado de estopa en la garganta.
A los Testamentos, el concepto de justicia.
A la ideología iraní, la bomba atómica.
A los nazis, la bomba de neutrones.
A Parra, un regalo para Janick y otro para Eiko.
A Copérnico, un guiño de triunfo.
A Alan Parker, un cuadro de Dalí.
A la Camargue, nuevas razas de caballos.
A Cioran, el consuelo de un colega.
A Olga Orozco, la reverencia más grande.
A Pizarnik, siempre el recuerdo.
A la inhumanidad, mi más profundo desprecio.
A la que fui, la libertad.
Susana Cattaneo

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